Primer Patrimonio Asturiano

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Asturias posee una gran riqueza de yacimientos prehistóricos, tanto es así que el Arte Rupestre Asturiano está catalogado por la UNESCO y designado como Patrimonio de la Humanidad, son espacios protegidos pero acondicionados para que puedan ser visitados. Esto es sólo un repaso informativo de las principales cuevas que poseen pinturas rupestres.

En el norte de España hay catalogadas catorce cuevas consideradas como inestimables ejemplos del Arte Rupestre del Paleolítico. Entre ellas hay cinco asturianas que son un ejemplo excepcional de la iconografía utilizada por nuestros ancestros:

Tito Bustillo está en la orilla izquierda de la ría de Ribadesella, a unos 300 metros del puente sobre la ría; debe su nombre a su descubridor, que falleció en un accidente de montaña días después del descubrimiento, en 1962, a través de la sima Pozu’l Ramu. Las pinturas se realizaron a lo largo de 10.000 años Desde 25.000 a 10.000 antes del presente y están dispuestas a lo largo de la cueva y en las galerías laterales. Abundan los animales, caballos, cabras y bisontes, aunque en una galería lateral se encuentra la única cámara conocida dedicada a la figura y al sexo femenino en el Arte Paleolítico.

La Caverna de La Peña de Candamo es única porque combina pintura y grabado en las mismas figuras y por su especial ordenación del espacio interior. Tiene unos 60 metros de longitud y es de fácil acceso. Tiene varias salas, la de los Signos Rojos, el Muro de los Grabados, la Galería de la Batiscias. Es Monumento Nacional, su pésima explotación obligó a su cierre por daños en las pinturas. Tras estudios medioambientales y condicionales de la cueva se ha reabierto con mucha precaución para evitar su destrucción.

La Cueva Llonín, está en un estrecho valle junto al río Cares, en Peñamellera Alta, posee grabados y pinturas de animales (ciervos, cuernos de renos, cabras, serpientes y un bisonte) a lo largo de 700 metros y es una de las muestras rupestres más abundantes de Asturias, con más de un centenar de pinturas paleolíticas.

La Covaciella de Cabrales se descubrió por casualidad durante una voladura por obras en 1994, gracias a la cual podemos ver los bisontes mejor conservados del periodo magdaleniense, que sobrevivieron de milagro a las obras de la carretera y a la curiosidad de los habitantes del pueblo.

La Cueva del Pindal, en Rivadedeva es la única que se encuentra al borde del mar, sus pinturas pertenecen al Paleolítico Superior, y además de los animales habituales (bisontes, caballos y ciervos) y signos, destaca por la representación de un pez y la figura más sorprendente, un elefante con una mancha en forma de corazón, en el fondo de la galería.

Marga G.-Chas Ocaña

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